13 de marzo de 2026

Cracovia.

El aeropuerto internacional de Cracovia o de Juan Pablo II, está situado a tan sólo 11 km, al noroeste de la ciudad y es el segundo aeropuerto en importancia del país. Tiene conexión con más de 30 países de países tanto con aerolíneas low cost como con aerolíneas de bandera.

Hay varias formas para trasladarse del aeropuerto a la ciudad:

El autobús y el tren son las opciones más económicas y ambos llegan a la estación de Krakow Glowny. Si bien el tren es más rápido (tarda unos 20 minutos en hacer el trayecto), el autobús tiene una frecuencia de paso mayor.

Hay varias líneas de autobús desde el Aeropuerto de Cracovia al centro, y que llegan a la estación de autobuses de Cracovia (Dworzec Glówny Wschod.) que está situada justo al lado de la estación de tren Kraków Główny

El taxi es una opción muy cómoda ya que se encuentran a la salida de la terminal pero es  la más cara de todas. La duración del trayecto es de unos 25 min dependiendo de la situación del alojamiento. Alternativamente puedes solicitar un Uber o un Bolt, que puede salir más económico.




Lo habitual es recorrer el centro histórico de la ciudad andando ya que las diferentes atracciones están muy próximas una de otras. Pero si te encuentras algo alejado de algún punto puedes usar la completa red de tranvías y autobuses existentes. Los precios son muy económicos y te llevarán en pocos minutos a cualquier punto de la ciudad.

  • Los tranvías diurnos funcionan desde las 04:00 hasta las 23:00 horas, y pasan con frecuencia de pocos minutos.
  • También hay tranvías nocturnos: son los de las líneas 64 y 69. Salen, como los autobuses nocturnos, desde la estación central y operan entre las 23:00 y las 04:00 horas.

Hay autobuses nocturnos que operan entre las 00:00 y las 05:30 horas (salen cada hora desde la estación central de Krakow Glowny). Son las líneas 902, 903, 904 y 915.





















Situada en el centro de la plaza, su origen se remonta al siglo XIII, cuando era un centro de comercio para telas y otros bienes de lujo. Aunque comenzó como una estructura gótica, fue renovada en el siglo XVI, adquiriendo su actual estilo renacentista, con una hermosa fachada decorada y una serie de arcos elegantes.

Hoy en día, la Lonja sigue siendo un mercado activo, donde los visitantes pueden comprar artesanías tradicionales, joyas de ámbar y souvenirs típicos de Polonia.

En el piso superior, se encuentra una galería del Museo Nacional de Cracovia, que alberga una valiosa colección de arte polaco del siglo XIX, con obras de artistas destacados como Jan Matejko. También se encuentra un restaurante con terraza al que podrás subir para comer o cenar o simplemente tomar una copa disfrutando de las vistas.

Debajo del edificio, se encuentra el museo subterráneo Podziemia Rynku que ofrece una mirada a la historia medieval de la ciudad, con exposiciones interactivas y restos arqueológicos. En resumen, la Lonja de los Paños combina historia, cultura y comercio, siendo uno de los principales atractivos de Cracovia.





El segundo punto a visitar es La Plaza Maly Rynek, que está situada a la espalda de la Basílica de Santa María.

En la Edad Media, esta plaza cumplía una función muy particular: era el mercado donde se comerciaban carne y productos agrícolas, mientras que la Plaza del Mercado principal era el epicentro de otras actividades comerciales.

Actualmente, durante los meses de verano, la plaza se convierte en escenario de conciertos al aire libre, ferias artesanales y festivales de música tradicional. Es común ver actuaciones de artistas callejeros que añaden un toque vibrante a la atmósfera acogedora de la plaza.

En particular, uno de los eventos más populares que se celebra en Maly Rynek es el mercado navideño, donde los puestos se llenan de productos artesanales, dulces típicos polacos y regalos hechos a mano. Durante esta época, la plaza se ilumina con luces festivas, creando un ambiente cálido que atrae tanto a locales como a turistas.




La Basílica de Santa María, es la auténtica joya de la Plaza. Construida en el siglo XV, es reconocible por sus dos torres a diferente altura, pudiéndose visitar la más alta.

Desde una de las torres, cada hora se escucha el famoso «Hejnal», una melodía tocada por un trompetista que honra una antigua leyenda local según una tradición que se remonta al año 1241. La Basílica de Santa María es no solo un lugar de culto, sino también un símbolo cultural e histórico de Cracovia, atrayendo a miles de visitantes cada año por su belleza y su importancia espiritual.



Pero lo más espectacular de la Basílica se encuentra en su interior, donde podrás admirar el retablo de madera más grande de Europa con más de 200 figuras talladas por Veit Stoss, considerado una obra maestra del arte gótico.

Impresionantes frescos, vitrales, techos ricamente policromados y un gran crucifijo de arenisca completan el interior de esta espectacular Iglesia. Sin duda merece la pena deleitarse con esta auténtica obra de arte.

Las entradas para acceder a su interior se compran en unas taquillas situadas en la calle lateral situada a la derecha según se observa de frente (es decir, junto a la torre más baja). El acceso turístico a la basílica es por una puerta lateral próxima a las taquillas, ya que la principal está reservada para las personas que acceden al culto religioso.

Para subir a lo alto de la torre (cuando las obras de restauración lo permitan) recomendamos presentarte antes de las 9h en la taquilla, situada en uno de los laterales de la iglesia, justo al lado opuesto del acceso a la torre, para conseguir alguna de las pocas entradas que se ponen a la venta cada día.

  • Horarios de visita: de lunes a sábado de 11:30h a 18h; los domingos de 14h a 18h.

Cruzando la Torre de la Puerta de San Florián nos encontramos con la Barbacana.

Construida a finales del siglo XV, la Barbacana es una fortificación circular de ladrillo que servía como una defensa adicional para la ciudad. Es una de las pocas estructuras de este tipo que aún se conservan en Europa y una de las mejor preservadas. Originalmente, estaba conectada a las murallas de Cracovia a través de un puente cubierto, que conducía directamente a la Puerta de San Florián.

Con muros de hasta 3 metros de grosor y siete torretas, la Barbacana estaba diseñada para resistir ataques con armas de fuego y proporcionar a los defensores una ventaja estratégica sobre los invasores. Hoy en día, es una atracción turística que permite a los visitantes explorar su interior y aprender sobre su historia. A menudo se utiliza para eventos culturales y exposiciones.



Recorriendo la calle Florianska que forma parte del camino real se llega a la Puerta de San Florián

La Puerta de San Florián es la principal entrada medieval que ha sobrevivido de las antiguas murallas que rodeaban Cracovia. Construida a principios del siglo XIV, es una torre imponente de más de 30 metros de altura y, durante siglos, fue la entrada más importante a la ciudad. Decorada con el emblema de un águila polaca y el escudo de armas de Cracovia, la puerta se conectaba directamente con la Barbacana, formando una línea defensiva crucial.

La puerta servía no solo como defensa, sino también como la entrada ceremonial para los monarcas y otros dignatarios que llegaban a Cracovia. Hoy, es uno de los pocos fragmentos restantes de las fortificaciones originales, ya que la mayoría de las murallas fueron demolidas en el siglo XIX y sustituidas por el parque Planty.




En dirección noroeste desde la plaza podrás recorrer la calle Florianska, una de las calles más bonitas de Cracovia y conecta la Plaza del Mercado con la Barbacana. Esta calle forma parte del antiguo camino real. Museos, hoteles, cafés y restaurantes emblemáticos se encuentran en esta calle.

Los edificios que bordean la calle exhiben una hermosa arquitectura renacentista y barroca, que ha sido cuidadosamente preservada.

Además de sus comercios, la calle es famosa por ser el hogar de varios hitos históricos, como la Casa de Jan Matejko, uno de los pintores más renombrados de Polonia.

Paseando por ella disfrutarás del ambiente cosmopolita que ofrece.




El Teatro Juliusz Słowacki, inaugurado en 1893 en Cracovia, es uno de los teatros más importantes y bellos de Polonia. Su arquitectura, de estilo neobarroco, está inspirada en la Ópera de París, lo que lo convierte en un edificio emblemático y majestuoso en el centro de la ciudad.

En su interior, destaca su opulenta decoración, con frescos, lámparas de araña y un ambiente que recuerda a los grandes teatros europeos del siglo XIX. Además, el teatro ha sido el escenario de importantes estrenos y eventos culturales, consolidándose como un símbolo de la vida artística de Cracovia.



Además de conocidos restaurantes y comercios, se concentran casas y edificios históricos como la hermosa Iglesia de San Pedro y San Pablo que destaca por su fachada con las esculturas de los doce apóstoles. Junto a ella se encuentra la Iglesia de San Andrés con un bello interior de estilo barroco y un original púlpito con forma de barco. Se trata de una de las Iglesias más antiguas de toda Polonia.

Hoy en día, Grodzka es una mezcla de tradición y modernidad, con tiendas, restaurantes y cafés que conviven con monumentos históricos. Su ambiente tranquilo invita al paseantes a disfrutar de su rica herencia cultural y a relajarse en alguna de las acogedoras terrazas que la rodean.

Esta iglesia católica jesuita fue construida a principios del siglo XVII y está dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo.

Su fachada monumental, adornada con estatuas de los doce apóstoles, es uno de los aspectos más destacados del edificio. En su interior, los visitantes pueden admirar frescos y esculturas de gran detalle, junto con un imponente altar mayor que refleja la opulencia del estilo barroco.

Además de su belleza arquitectónica, la iglesia es conocida por albergar conciertos de música clásica, aprovechando su excelente acústica.






El corazón social de Kazimierz, Plaza Nowy, es famosa por su mercado y por sus puestos de comida callejera, especialmente los zapiekanki (baguettes polacas). Por la noche, esta plaza se transforma en un animado lugar lleno de bares y cafés que atraen tanto a turistas como a locales.

Uno de los puestecillos (Godziny Otwarcia) también ofrece codillo y costillas a la brasa. Es un lugar sobre todo para comer de pie ya que hay pocas mesas disponibles.




El barrio judío de Cracovia, Kazimierz, tiene una historia rica y compleja que abarca más de 700 años. Fue fundado en 1335 por el rey Casimiro III el Grande como una ciudad separada de Cracovia. Aunque originalmente fue un asentamiento cristiano, en el siglo XV, tras el decreto del rey Juan I Alberto que obligó a los judíos a abandonar el centro de Cracovia, Kazimierz se convirtió en el hogar de una próspera comunidad judía.

Pero la vida en Kazimierz cambió drásticamente con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación nazi, la comunidad judía fue forzada a trasladarse al gueto de Cracovia, establecido en el barrio de Podgórze en 1941. Desde allí, miles de judíos fueron deportados al campo de concentración de Plaszow y, más tarde, a Auschwitz. El barrio quedó prácticamente desierto y muchas de sus sinagogas y edificios cayeron en el abandono.

En los años 90, tras la caída del comunismo y con la creciente conciencia sobre la importancia de preservar el patrimonio judío, Kazimierz comenzó a renacer. La película «La lista de Schindler», filmada en parte en el barrio, ayudó a revitalizar el interés internacional en la historia judía de Cracovia.




La Iglesia del Corpus Christi es uno de los monumentos más impresionantes de Kazimierz, el histórico barrio judío de Cracovia. Esta iglesia católica, que data del siglo XIV, destaca no solo por su imponente arquitectura gótica y barroca, sino también por su importancia histórica y su relación con el entorno multicultural de Kazimierz.

El exterior de la iglesia sigue el estilo gótico, con su imponente torre de más de 50 metros de altura visible desde gran parte del barrio. Sin embargo, el interior está ricamente decorado en estilo barroco, un contraste sorprendente y hermoso que refleja la evolución arquitectónica de la ciudad.

El altar mayor es una obra maestra del barroco polaco, decorado con dorados y esculturas detalladas. También destacan sus frescos y su magnífico órgano de tubos, que aún hoy se utiliza en ceremonias y conciertos.

La entrada es gratuita.













Antes de entrar al barrio es recomendable cruzar el Vístula por el Puente del Padre Bernatek

Inaugurado en 2010, este puente peatonal y ciclista conecta el histórico barrio de Kazimierz con el distrito de Podgórze, cruzando el río Vístula. El puente lleva el nombre del padre Laetus Bernatek, un monje franciscano que fundó el hospital de Bonifratrzy en Cracovia.



En la Plaza de los Héroes del Gueto, donde los judíos esperaban ser deportados a los campos de concentración, se encuentra un monumento impactante: varias sillas de metal vacías, que simbolizan el vacío dejado por las víctimas y las pertenencias que se vieron obligados a abandonar. Este monumento es un recordatorio silencioso del horror que allí ocurrió.




La Iglesia de San José es un majestuoso templo neogótico diseñado por Jan Sas Zubrzycki y construido entre 1905 y 1909. Con una imponente torre de 80 metros de altura, destaca por su fachada adornada con esculturas y vitrales que crean una atmósfera espiritual única en su interior.

Aunque menos conocida que otras iglesias de Cracovia, la Iglesia de San José ha sido un símbolo clave para la comunidad de Podgórze, especialmente durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, sigue siendo un destino oculto y tranquilo para quienes buscan explorar la riqueza cultural de Cracovia fuera de los principales circuitos turísticos.















Este patio, con sus galerías de arcos y detalles arquitectónicos renacentistas, es uno de los más fotogénicos del castillo. Su diseño, inspirado en los palacios italianos, refleja la influencia europea en la corte polaca de la época.



El Castillo de Wawel, ubicado en Cracovia, Polonia, es uno de los monumentos más importantes y emblemáticos del país. Su rica historia, arquitectura impresionante y ubicación estratégica sobre una colina lo convierten en un destino turístico imperdible. El Castillo de Wawel es más que un simple castillo, es un conjunto de varios edificios de diversos estilos arquitectónicos que suponen una auténtica inmersión en la historia, el arte y la cultura de Polonia. Desde sus impresionantes salas reales hasta las leyendas del dragón, es un lugar lleno de sorpresas que hará las delicias de cualquier visitante interesado en la historia y la belleza arquitectónica.



Dentro del complejo, la Catedral de Wawel es una parada obligatoria. Es una de las joyas arquitectónicas más emblemáticas de Polonia y un símbolo fundamental de la historia y la identidad nacional del país. Aquí fueron coronados y enterrados muchos de los reyes de Polonia. Alberga las tumbas de figuras importantes como el rey Casimiro III el Grande y el poeta Adam Mickiewicz.

Además de su fachada principal y todo su exterior no te debes perder:

La impresionante Capilla renacentista de Segismundo, uno de los puntos más destacados.

El mausoleo de San Estanislao,

La capilla de la Santa Cruz,

Las reliquias de Juan Pablo II,

La Gran Campana de Segismundo

Las criptas.

La Catedral de Wawel ha sido el lugar de descanso final de muchos de los más grandes personajes de la historia polaca como reyes, héroes nacionales y figuras religiosas importantes. Entre los más notables están Carlos IV, el último rey de Polonia, y Józef Piłsudski, un líder clave en la recuperación de la independencia polaca en 1918.

Las entradas se compran en el edificio que hay justo frente a la puerta de la Catedral.

No se permiten hacer fotografías ni tomar video en su interior.






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