13 de agosto de 2025

Split, Trogir y Sibenik.

Split.

Split es una de las ciudades más bonitas de Croacia, en ella se fusionan historia, cultura y paisajes impresionantes. Ubicada en la costa dálmata, Split es un destino donde las calles empedradas, el legado del Imperio Romano y el mar se entrelazan de forma magnífica. Si estás buscando qué ver en Split, lo primero que vas a encontrar es el majestuoso palacio de Diocleciano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero eso es solo el comienzo, porque Split tiene otros muchos atractivos

Seguramente cuando leas artículos sobre qué ver en Split te llame la atención que todo el mundo menciona el palacio de Diocleciano. Pensarás que se trata de una única construcción, pero no es así. El palacio de Diocleciano es en realidad un área extensa rodeada de murallas a la que se accede por alguna de sus cuatro puertas. Una vez entras intramuros vas a encontrar callejuelas estrechas, palacios medievales, columnas romanas, una catedral, antiguos templos… y un suelo de mármol que ya pisaron los primeros habitantes del palacio.

Sin duda esta zona es el epicentro de cualquier visita a la ciudad, pero no lo único que hay que ver en Split. Fuera de la zona amurallada continua habiendo bonitas calles y plazas y un fantástico mirador desde el que disfrutar de la ciudad. Te lo contamos más adelante.

El palacio de Diocleciano es uno de los monumentos más emblemáticos de Split y una joya de la arquitectura romana antigua. Construido entre los años 295 y 305 d.C. por el emperador romano Diocleciano, este palacio no solo fue su residencia imperial, sino también una fortaleza militar.

Originalmente fue diseñado para servir como retiro del emperador tras abdicar del trono. El complejo abarcaba un área de 30.000 metros cuadrados y estaba rodeado por gruesas murallas y torres defensivas.

Hoy en día, el palacio de Diocleciano es el corazón histórico de Split y sigue estando increíblemente bien conservado. Lo más fascinante es que no es un simple sitio arqueológico. Cuando paseas por las calles del interior del palacio te das cuenta que a lo largo de la historia las construcciones nuevas han ido invadiendo los restos romanos mezclándose y fusionándose hasta convertirse en un único monumento.

Para que empieces a hacerte una idea, en el palacio de Dioclecinao podrás ver todos estos lugares:

  • Catedral de San Duje
  • Cuatro puertas de acceso al palacio
  • El vestíbulo
  • El templo de Júpiter
  • El Peristilo o plaza central del palacio
  • Los sótanos del palacio

El palacio de Diocleciano cuenta con cuatro impresionantes puertas, cada una situada en un punto cardinal, que servían como entradas al complejo. Estas puertas no solo tenían una función defensiva, sino que también simbolizaban la importancia y grandeza del palacio.

Cada una de ellas tiene un nombre y un estilo diferente (a lo largo del recorrido las visitamos todas):

  • Puerta de Oro (Porta Aurea): Ubicada al norte, era la entrada más majestuosa y reservada para el emperador y sus invitados más importantes. Si sigues nuestro recorrido por Split, comenzarás aquí tu visita.
  • Puerta de Plata (Porta Argentea): Situada en el lado este, daba acceso directo a las áreas comerciales y residenciales de la ciudad. Menos ornamentada que la Puerta de Oro.
  • Puerta de Bronce (Porta Aenea): Esta puerta se encuentra en el lado sur y daba acceso directo al mar Adriático. Era la más pequeña de las cuatro y servía principalmente como salida hacia el puerto. Ya verás que es muy discreta.
  • Puerta de Hierro (Porta Ferrea): Al oeste, era una de las entradas más utilizadas por los ciudadanos locales. De diseño robusto, conectaba el palacio con las áreas externas y las principales rutas comerciales de la región. Hoy en día ha quedado encerrada entre casas de piedra.









































Sibenik.

Šibenik está situada a orillas del mar Adriático y tiene un magnífico centro medieval. Menos conocida que sus vecinas Split o Dubrovnik, esta ciudad ofrece una experiencia más tranquila, perfecta para los viajeros que buscan explorar Croacia sin las aglomeraciones turísticas. Si te preguntas qué ver en Šibenik, la respuesta incluye maravillas como la imponente Catedral de Santiago, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, su proximidad al Parque Nacional Krka hacen de Šibenik un destino extraordinario en una ruta por Croacia.

No te queremos aburrir, pero siempre es interesante conocer algo de historia para saber qué estamos viendo durante nuestra visita.

Šibenik, fundada en el siglo X, es una de las ciudades más antiguas de la costa croata. Su primera mención escrita es de 1066, y durante la Edad Media se convirtió en un importante puerto bajo el Reino de Hungría-Croacia. En 1412 pasó a formar parte de la República de Venecia, lo que impulsó su desarrollo cultural y arquitectónico, época en la que se construyó la espectacular Catedral de Santiago.

Tras la caída de Venecia en 1797, Sibenik fue controlada por el Imperio Austríaco y luego formó parte de la antigua Yugoslavia. Durante la Guerra de Independencia Croata en los años 90, sufrió bastantes daños, pero ha sido restaurada por completo.

Aunque la mayor atracción turística de Šibenik es la catedral de Santiago, el resto del centro histórico también merecen una visita con calma.

Mapa Sibenik recorrido que hacer un dia






Trogir.

Trogir nos enamoró nada más entrar en su centro histórico. Esta ciudad de la costa dálmata de Croacia fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la belleza de su casco antiguo, sus calles empedradas y los hermosos palacios e iglesias que se alzan aquí desde hace siglos. Te animamos a incluir Trogir en tu próximo viaje porque el encanto de la ciudad te va a atrapar desde el primer instante. Aquí te contamos que ver en Trogir y cómo organizar tu visita para disfrutarla aún más.

Desde su fundación por los griegos en el siglo IV a.C., Trogir ha sido testigo de un sinfín de civilizaciones. Bajo el dominio romano, la ciudad prosperó, y tras la caída del Imperio, se consolidó como una próspera ciudad-estado. La Edad Media dejó su huella en la arquitectura de la ciudad, con la construcción de iglesias y palacios que aún hoy nos sorprenden. Sin embargo, fue la dominación veneciana, que se prolongó durante cuatro siglos, la que definió en gran medida el aspecto actual de Trogir. El renacimiento veneciano se hizo presente en numerosos palacios y edificios públicos. Tras un breve periodo bajo dominio francés y austríaco, Trogir formó parte de Yugoslavia hasta su disolución. Este rico y complejo pasado se refleja en cada rincón de la ciudad, convirtiéndola en un auténtico museo al aire libre.

Lo que hay que visitar en Trogir está dentro de un pequeño islote llamado isla de Ciovo, que comunica con la zona continental a través de un puente. Dicha zona es en su mayoría peatonal y en su totalidad de acceso restringido al tráfico. Toca dejar el coche fuera del casco histórico y recorrer Trogir a pie, eso si, lleva buen calzado sobre todo si ha llovido.


Trogir ha estado amurallado desde el siglo XV, aunque la puerta principal que da acceso al casco antiguo data del siglo XVII. La puerta Norte es la primera puerta que encontramos tras cruzar el puente que une la isla donde está ubicada Trogir (isla de Ciovo) con el continente.

Nada más pasar bajo sus antiguas piedras nos encontramos con el laberinto de callejuelas empedradas que hacen que esta ciudad sea tan apasionante. Frente a nosotros vemos el museo de Trogir (Muzej Grada Trogira), al que no entramos, y que ocupa un antiguo palacio del siglo XVIII.



Una de las cosas más seductoras de Trogir es el suelo de adoquines de mármol que cubre gran parte del casco antiguo. Aunque posiblemente desaparezca en poco tiempo porque durante nuestra visita estaban cambiando algunas calles por adoquines más lisos y también más feos. Es cierto que los antiguos adoquines son incómodos para andar y resbalan con la lluvia, pero el encanto que le dan a la ciudad se va a perder con el nuevo suelo.

Para recorrer el casco antiguo lo mejor es que te pierdas por el laberinto de calles empedradas sin rumbo fijo y disfrutes de la paz y tranquilidad de algunos rincones perdidos.

Cuando te canses de vagar, puedes dirigirte a la plaza Juan Pablo II (Ivana Pavla II), el corazón de la ciudad y donde se encuentran algunas de las joyas de Trogir como la catedral, el palacio ducal o de los rectores y el palacio Cipiko.




Catedral de San Lorenzo

Con una historia que se remonta a los siglos XIII al XVI, esta catedral es un testimonio vivo de la evolución arquitectónica. Su portal, adornado con esculturas de leones y las míticas figuras de Adán y Eva, nos transporta a una época en la que el arte y la fe se unían para crear obras maestras como ésta.

El interior de la catedral de San Lorenzo conserva la mayor parte de las paredes desnudas. Lo más destacable es la preciosa cruz de madera pintada con una escultura de Cristo crucificado que  cuelga en medio de la nave central, el púlpito de piedra y la capilla del beato Juan Trogir de una elegante belleza. En la sacristía hay un pequeño museo con pocas pero interesantes piezas y un mobiliario que seguro capta tu atención.



Palacio Cipiko

Este magnífico edificio fue construido en el siglo XV por una familia muy poderosa de Trogir, los Cipiko. Las ventanas son claramente de estilo veneciano, decorados con columnas y relieves.

No se puede visitar el interior, pero solo admirar la fachada ya merece la pena.

Siguiendo el recorrido por la plaza llegamos a otro de los edificios destacables de Trogir.

Torre del reloj

Uno de los lugares más singulares de Trogir es la torre del reloj adosada a la pequeña iglesia de San Sebastian. La torre tiene una bonita cúpula roja y el reloj te llamará la atención por su gran tamaño que ocupa gran parte del ancho de la torre.

Por cierto, en algunas páginas web hemos leído que la torre tiene 50 metros de altura… pero ni de lejos alcanza esa altura, te lo aseguro.



Logia de Trogir

La logia de la ciudad es el pórtico sostenido por columnas con capiteles romanos que puedes ver adosado a la torre del reloj.

Los primeros datos que se conocen de esta logia son del siglo XIII. En aquella época se usaba como espacio público de reunión y en ocasiones para hacer transacciones comerciales, firmar contratos, promulgar leyes, etc. Aunque estaba decorada con relieves, la logia fue remodelada siglos después y perdió gran parte de su decoración.

Para terminar nuestro recorrido por la Plaza de Trogir, nos dirigimos al Palacio de los rectores.

Palacio ducal o palacio de los rectores

Aunque su origen se remonta al siglo XIII, el palacio fue restaurado en el siglo XIX siguiendo un estilo renacentista. Te recomendamos que accedas al patio interior del palacio además de admirar la bonita fachada principal.

Castillo Camarlengo

Esta fortaleza que data del siglo XV fue levantada por los venecianos para proteger la ciudad. En el interior no queda nada, pero se puede entrar (de pago) para subir a las murallas y ver las vistas desde las altura. Al lado del castillo permanece en pie la Torre de San Marcos.



Marina de Trogir

Para llegar hasta aquí y disfrutar de una bellísima perspectiva de Trogir hay que cruzar el puente Čiovski, que une la isla pequeña de Trogir con la isla grande. Además de ver la marina llena de catamaranes y veleros de todos los tamaños, desde aquí tenemos unas magníficas vistas de Trogir.




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